Crónica del bolo de las baby shakes

Texto de la crónica de un concierto, etc.

Ante un público entregado y festero, Baby Shakes dieron un bolo que se antojó muy fugaz pero que estuvo bien medido porque si no igual se notarían las costuras. Como las canciones eran tan breves y al grano, antes de la séptima se alarmó Óscar Azanza, el que con pulso firme suele grabar vídeos en la primera fila de los bolos: «esto se va a hacer muy corto». 50 minutos, ya saben.

Pero la cita fue a más. Las Baby Shakes arrancaron ramonianas (‘Do what you want’) y se les percibía cierta endeblez intermitente (‘All the pretty things’) y también el esporádico influjo de Spector (‘Baby blue’). Proseguían ramonianas (‘Summer sun’), rompían el patrón con rock shoegazer sin abrasión (‘Angels’), versionaban a Nick Lowe (‘Heart of the city’) y robaban cachitos de otras canciones: el redoble de ‘The Ballroom Blitz’ de The Sweet en ‘Cause a scene’, alguna melodía del ‘Victoria’ de los Kinks en ‘Turn it up’, o el riff del ‘C’mon everybody’ de Eddie Cochran en ‘Get over you’.

Pero lo dicho, su show fue a más: rocanlearon como los New York Dolls en ‘New B.’ y alcanzaron la cima con otro R&R, ‘Jet cold’ o algo así (parece que es uno de los nuevos temas), aunque en el medio de los dos flojearon en ‘Crazy’. Tras beber unos chupitos, dieron el primer bis, triple y cañero, culminado con dos versiones de los Ramones, ‘Today your love (Tomorrow the world)’, con los coros del respetable, y una aún mejor resuelta ‘Rockaway beach’. «Hasta otra noche», se despidió Claudia González, la bajista latina, pero ante la insistencia popular reaparecieron para una canción más, ‘Down’, una de las nuevas, como se justificaron al avisar que solo la habían tocado dos veces antes.